Rubí despertó a la mañana siguiente en su cama, sintiéndose inicialmente desorientada por el cambio de sueño a la realidad. Al estirarse, notó la ausencia de Sergei a su lado, y una mezcla de confusión y molestia la invadió. Las sábanas aún conservaban el calor de su cuerpo, pero él ya no estaba allí. Rubí se preguntaba si nuevamente tendría que enfrentarse a la incertidumbre de sus sentimientos, temerosa de un posible rechazo, una vez más…Hiena cabezota, pensó con fastidio. Mientras se vestía con un vestido minúsculo luego de su ducha matinal, su mente daba vueltas tratando de comprender lo que había sucedido la noche anterior. ¿Fue solo un momento impulsivo por parte de él o no? Las dudas la asediaban, y la preocupación por la posible reacción de Sergei la mantenía en vilo. Aparte le do

