Si quería jugar rudo, entonces no sabía con quién se había metido. Y ahora que no estaba Cam, y apenas se sentía la presencia del ama de llaves, la señora Harris, literalmente ya nada le importaba.
Así que al día siguiente por la mañana se coló semidesnuda en su habitación.
Fue increíblemente satisfactorio cuando giró la mirilla y la puerta con un suave click se abrió.
Se acercó a la cama en puntas de pie y se asomó. Cuando dormía parecía aún más joven de lo que era.
Su perfil era patricio, elegante. Se notaba que su familia tenía cierta estirpe aunque quisiera ocultarlo. Estaba en su pulcritud, su forma de vestirse y hasta de moverse.
Todo decía sangre azul y dinero viejo. Cómo ella aunque prefería no pensar en eso.
Si no hubiese tenido dinero no le hubiese importado, desde que lo vio con sus ojos apenas entreabiertos lo supo, supo que él era de ella...pero nunca imaginó que le costaría tanto llegar a él incluso, viviendo bajo el mismo techo.
Especialmente cuando el patito feo se transformó en cisne, pero ni siquiera así logró captar su interés.
Ni siquiera cuando se metió en sus fiestas
sexuales, no hubo forma en que lo convenciera de que eran el uno para el otro no importaba lo que hiciera.
Pero ella había tenido una visión y el tiempo se le acababa, si él no cedía pronto podría perderlo para siempre...podría perderse ella misma para siempre. MIERDA.
Un escalofrío recorrió su cuerpo. Era una sensación anticipatoria del mal que la acechaba, algo que ella no podría evitar no importaba lo que hiciera y lo único que le quedaba era la esperanza...esperanza de que él la aceptara como parte de su vida antes de que fuera demasiado tarde.
Con un movimiento delicado se sacó su pequeña camisolin de seda por arriba de la cabeza.
Debajo estaba desnuda. Movió la sábana y con gozo se dio cuenta de que él también lo estaba.
Con suma suavidad se inclinó sobre su cuerpo y se frotó contra él, y una sensación muy placentera se extendió sobre su cuerpo.
Con ternura, casi como si fuera el aleteo de una mariposa, le dió un pequeño beso en sus labios.
Y luego miró para abajo, su v***a erecta , la de él, se extendió como un mastil y ella chocó la de él con la suya de manera juguetona.
Luego con una de sus manos se sostuvo mientras con la otra trataba de abarcar amabas vergas con la mano para frotarlas.
Pero eso no la complació lo suficiente. Entonces apoyó sus rodillas a cada lado de su cuerpo. Tomó su v***a y la de él, hizo que ambas se alinearan. Bajó ambas pieles para que sus grandes quedarán enfrentados, entonces con sus pieles empezó a masturbar a ambos, su mano iba y venía, los sostuvo con ambas manos para ayudarse. Cada vez más rápido. Su piel envolvía la del pene de él y viceversa una y otra vez, hasta que empezó a sentir mucho calor, y con una sensación de descarga se electricidad se vino entre espasmos derramando su simiente sobre él que aún no había acabado.
Sergei se despertó con una sensación húmeda y placentera entre sus piernas y al abrir los ojos la tenía encima, lo primero que vio fue su manto de cabello blanco e intuitivamente la apartó son sus brazos.
— QUÉ CARAJOS — exclamó molesto y se alejó con rapidez de ella que estaba,con una sonrisa, aún temblando.
Se alejó de allí como si la cama tuviera algún tipo de alimaña encima.
Ella lucía lánguida. Se quedó boca arriba con sus talones sobre la cama.
Se limpió la mano con la sabana mientras reía. Y empezó a acariciarse por debajo de su pene que ahora reposaba muerto sobre su vientre. Acarició sus labios vaginales.
Estaban en el lugar donde debían estar sus pelotas, si clítoris era pequeño pero también le daba placer así que empezó a acariciarlo mientras él la miraba indignado.
Ella lo observaba, el cuerpo de él desnudo, los músculos, esa v***a apenas más oscura que la suya. Tentadora... más grande que la que tenía ella, de hecho.
Mordió sus labios con placer y gimió en voz alta.
— Eres una maldita descarada, has trascendido cualquier tipo de límite, esto tiene que parar, me siento acosado en mi propia casa...
— Aghhhh aghhhhh — ella empezó a colarse los dedos en su v****a mientras él no podía sacar sus ojos de su cuerpo que se contorsionaba sobre su cama alcanzando un nuevo orgasmo, solo que ahora por su v****a.
— Puedo sentir el hedor de tu asquerosa v****a hasta aquí — gruñó molesto.
Pero ella siguió ignorando sus palabras.
Luego de un rato lo miró con sus ojos entrecerrados.
— Mi v****a no te comería... no entiendo realmente tu miedo a las vaginas...
— Es más bien asco ...
— Mmmmm no sé no sé...— susurró ella y gateó sobre la cama hasta acercarse más a él...Luego se incorporó y prácticamente levitó hasta él, arrinconando su cuerpo con el suyo, contra la pared.
— Estás en el límite. Te estás aprovechando de mí, me siento violado ...— murmuró el mientras el rostro de la rubia se le acercaba.
— Mmmm — murmuró ella y agarró la v***a de él y empezó a masturbarlo hacia arriba y abajo, claro que él podría sacarla, empujarla, pero no se movió mientras ella lo trabajaba con la mano cada vez más rápido hasta que con un gruñido él se vino en su mano.
Ella por supuesto aprovechó la distracción para clavar sus colmillos en su cuello mientras él aún se estremecía de placer.
Bebió poco pues no quería que se desmayase.
Él estaba recostado contra la pared prácticamente.
Rubí aacó la mano de su entrepierna, y lamió su leche. El sabor de su sangre mezclado con su semen era de otro planeta así que suspiró con placer mientras él no dejaba de estremecerse.
— Puedes denunciarme...por violación digo, si quieres — dijo ella con una risita y se fue desnuda moviendo el culo, llegó a escuchar que el masculló "Maldita", pero no le importó.
El tiempo apremiaba, y de un modo y otro, ella sería de él, pues él era su pertenencia también... así había sido desde la primera vez y así estaba destinado a ser...