Narra Vicent —En primer lugar, todos conocemos a Harley — afirma Angelo. —¿Cómo? Solo se lo dije a Enzo —miré a mi hermano menor con enojo. —Y yo —me recuerda Carlotta con amabilidad—. Me pidió que eligiera un vestido para ella y se lo entregué en mano. Harley es una muñeca. Es tan bonita, tan agradable y tan joven. Más joven que yo. Cuando mi prima me guiña el ojo, cierro los puños y me digo a mí mismo que no debo estrangularla. Mi prima nunca ha sido de las que guardan secretos y probablemente les contó a Angelo y Marcelo sobre Harley. —¿Cómo le va como nueva asistente? —pregunta Enzo con un brillo perverso en los ojos. —¿Estás mezclando negocios y placer? —bromea Angelo, moviendo las cejas. —Son todos unos cabrones —refunfuño y bebo un largo sorbo del vino que el camarero acaba

