Después de hablar con Justin sobre cosas de la manada me quedé a solas con mi pequeña, ella está en el piso jugando con sus juguetes, cada vez está más grande y hermosa. No se pero mi madre sigue insistiendo en que debe de dormir en una habitación aparte, dice que como está creciendo debe de tener su propia habitación. —Alle, Alle —me llama mi pequeña abrazando mis piernas. —¡Es tan tierna!. —Si que lo es. —¿Qué pasa pequeña? ¿tienes hambre? —le pregunto sonriendo y tomándola en brazos. —¡Shi! —contesta tocando su pancita. Sonrío y beso su mejilla a lo que ella ríe. Salimos de mi despacho, camino en dirección a la cocina a buscar algo de comer para mi pequeña. Entramos, siento a Nati en una de las sillas y me dispongo a prepararle unos panqueques con fresas y miel. —Ten pequeña

