Capítulo 2

1188 Words
Me despierto por unas manitas que tocaban mi rostro y vi a mi pequeña la cual me sonreía. —¡Buenos días, pequeña! —la abrazo y beso su mejilla. Estuvimos jugando un rato para luego bajar a desayunar. Cuando llegue al comedor ahí estaban todos, mis hermanos y mis padres. Al acercarme capte la inmediata atención de todos quienes me miraban sorprendidos y algo confundidos por la pequeñita que traía en brazos. —Alex, no sabía que tenías una hija —me dice mi hermana sorprendida dirigiendo la mirada hacia ella. —No es mi hija —ruedo los ojos por su tonto comentario, tomo asiento frente a ella y junto a Elías. —¿Hijo, quién es este angelito? —pregunta mi madre viendo con ternura a la pequeña que tengo en brazos. —Si, ¿quién es esta preciosura? —habla esta vez Elías, acariciando su mejilla e intenta tomarla en brazos. —¡Mía! —le gruño y la aparto de el. Todos al escuchar lo que he dicho me miran aún más sorprendidos. —¿Alex que te pasa?, es una bebé, además, ¿por qué dices que es tuya a caso estás loco? —frunce el ceño. Todos me miran atentos esperando una respuesta. —Todos escuchen, está pequeña que ven aquí es mi mate, se llama Natasha, la encontré en la manada vecina la que fue atacada por vampiros. Ellos mataron a toda su familia, solo me tiene a mi —les explico tranquilo viendo a mi hermosa mate que tenía sobre mi sus grandes ojos azules. Veo como mi padre frunce el ceño y apreta su mandíbula pero no dice nada, solo se limita a escuchar. —¡Que malditos! —exclama Elías con odio apretando sus puños sobre la mesa. —Es tan hermosa —comenta Jess viéndola con ternura—, déjame cargarla ¿si? —se la doy y ella la carga con cuidado. —¡Es tan linda! —exclama mi madre mientras juega con ella y mi hermana la carga. Veo como Nati empieza a llorar, rápidamente se las quito y la cargo. —Tranquila bebé, ya no llores aquí estoy —poco a poco va dejando de llorar. —¡Wow!, se ve que te quiere —dice Jess con cierta sorpresa y una ligera sonrisa. —Claro que me quiere, soy su mate —respondo obvio. —¿Estás seguro que es tu mate? —pregunta mi madre aún sin creerlo. —Si, puedo sentir su olor a rosas silvestres. Sin duda esta pequeñita es mi mate. —Alex, hablemos en el despacho por favor —habla mi padre después de todo este tiempo que permaneció en silencio. —¿Ok? —me levanto enseguida, ¿de que querrá hablar mi padre?. —Déjanos a la pequeña Natasha—dice mi hermana intentando tomarla en brazos. —No —camino detrás de mi padre. —Aahh, eres malo —ruedo los ojos por su comentario. Entramos al despacho, el cierra la puerta para después pararse frente a mi con su típico semblante serio. —Alex, tu sabes que pronto serás el Alpha de esta manada —comienza a hablar sin apartar su mirada ni cambiar su expresión seria. —Si, lo sé, ¿y eso que? —contesto sosteniendo su mirada de la misma forma. —Que esa... —la señala con la barbilla—, niña, no puede ser tu mate —dice lo último con indiferencia. —¿Que? ¿según tu porque no puede ser mi mate? —pregunto un poco molesto, ya se para donde va esta conversación. —Vamos Alex, tranquilízate, recuerda que es nuestro padre. Me dice mi lobo por el link tratando de calmarme, pero la verdad es que no creo que pueda tranquilizarme o contenerme si sigue diciendo eso y expresándose así de mi mate. —Alex... —hace una pausa para continuar hablando—, ¿no ves que es una bebé? ¿que dirán todos los de la manada cuando se enteren?, además ella no puede satisfacer... tus necesidades, ¿o acaso vas a esperar hasta que crezca? —levanta la voz ya molesto. —Me importa una mierda lo que ellos piensen, después de tanto tiempo pidiéndole a la diosa Luna por mi mate la he encontrado y jamás la dejaré, ni aunque tu me obligues —le digo firme—. Escúchame bien padre, jamás voy a dejarla y si, la esperaré hasta que crezca, eso es lo de menos. Respiro hondo tratando de calmarme porque de lo contrario no sé como terminará esto. —¡No Alex, no lo voy a permitir!, mira hay muchas chicas las cuales puedes escoger como tu luna y de la manada. Por ejemplo a Lucia, ustedes han crecido juntos, además, es una buena muchacha, también esta Rita, ambas serían perfectas candidatas —me dice un poco más calmado. No puedo creer lo que me está diciendo. —Y una mierda, ya te dije que no la voy a dejar, jamás estaría con esa... Lucia mucho menos con Rita, ni con nadie y si tuve algo que ver con ellas fue solo de un rato nada más —le grito ahora si furioso por el simple hecho de mencionarlas. —Alex, es por tu bien y el de la manada más que nada. Tienes que pensarlo bien, esa niña no puede ser tu luna ni el de la manada, piénsalo bien —trata de acercarse pero retrocedo. —Ya te lo dije, no voy a cambiar de opinión. ¿Es que no puedes entender que no la voy a dejar aunque sea una bebé todavía?, ya espere bastante por ella, no importa si es un poco más porque se que ahora la tengo a mi lado —volteo a ver a mi pequeña. —¡No! —dice gritando haciendo sobre saltar a mi pequeña. —Me vale mierda si estas de acuerdo o no, al fin de cuentas, se trata de mi mate no de la tuya, de mis cosas, solo me concierne a mi no a ti así que por favor te pido que no te metas, no entiendo en que te afecta, después de todo el que va a esperar soy yo no tu —grito y salgo hecho una furia dejándolo con la palabra en la boca. No sé en serio cual es su problema con que me quede con ella, no entiendo porque insiste en que escoja a alguien más como mi luna, ¿que no entiende que la amo y que por nada del mundo la dejaré?. Subo corriendo a mi habitación sin importarme los demás, lo único que quiero en este momento es estar a solas con mi pequeña. Entro en mi habitación, cierro la puerta y me acuesto en la cama con Nati en mi pecho. —No dejaré que me separen de ti —susurro abrazándola. Aún sigo sin creer que mi propio padre quiera separarme de mi mate después de todo este tiempo que sufrí sin ella y todo lo que e hecho por encontrarla.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD