Capítulo 9

939 Words
Ella ama las tardes frías y las noches oscuras. El brillo de las estrellas y dormir bajo la luna. Ella tiene amor en el corazón y odio en el alma. Ríe, llora y grita hacia adentro. Ella es humana. Ella es perfecta. Riann ******* 12 de Abril, 2017 Querida Moon... Hoy en clases de ciencias nos dieron una charla, una que probablemente no nos sirva de nada en el mayor de los casos, pero ya qué. Fue respecto al suicidio. ¿Quién da ese tipo de charlas hoy en día...? Bueno, esa señora. El punto es: ¿quién las toma en cuenta? Estoy cien por ciento segura de que las personas no se detienen a recordar ese tipo de cosas cuando están a punto de tirarse de un edificio, o se cortan las venas y observan cómo se les acaba la sangre... ¡Tengo razón! Pero aún así presté atención a lo que una mujer delgada con bata de hospital nos explicó... Al menos los primeros veinte minutos. También repartieron algunos volantes y tarjetas de presentación. Todas con diferentes conceptos de autoayuda. Y pues, según estudios científicos, la cifra de muertes a causa del suicidio ha aumentado con el pasar de los últimos años. Sobre todo en jóvenes hasta los diecinueve años. No comprendí por qué nos llegaron con eso. Y por primera vez me lo planteé. ¿Yo lo haría? No, creo que no. — ¿Es de verdad el suicidio una salida fácil a todos los problemas? —espetó con voz clara. Tenía el mentón firme y la seguridad le envolvía todo el cuerpo—. Pues debo decirles que no. Pero fue interesante, supongo. Tada estaba a mi lado ahogando bostezos que podrían tragarse al mundo y Adrien ni siquiera estaba escuchando. Tenía la vista puesta en la ventana mirando el exterior con hastío, con audífonos en sus oídos escondidos disimuladamente bajo del gorro que cubría su cabello. Se veía realmente guapo. Pero él no tiene que saber que yo opino eso. Así que me obligué a no mirarlo... O lo intenté al menos. Y equilibraba mi atención entre el reloj y la mujer con bata blanca que seguía con su charla informativa. Hizo preguntas y todo. Y nos permitió interactuar. Una chica pelirroja levantó la mano—: No estoy de acuerdo con el suicidio —dijo—, ¿por qué quitarte la vida cuando bien podrías salir adelante y burlarte en la cara de aquellos que te hicieron daño? —señaló. —No todos tienen la misma perspectiva respecto a la vida —respondió la mujer. Y sí, tenía razón. No todos conservamos la misma perspectiva del mundo. Cada persona piensa distinto y cada cerebro es una civilización diferente. Y unos son más inteligentes que otros. Quitarse la vida está mal. Aunque vivir esté sobrevalorado. Para cuando finalmente la charla terminó Tadaline tenía baba en la mejilla y Adrien probablemente ya se había acabado toda su lista de reproducción. Yo no estoy realmente segura de haber prestado atención del todo, pero aún así sonreí cuando la mujer con la bata blanca volteó en mi dirección y me miró de forma indulgente. Me pregunté si la vida de ella fue lo suficientemente perfecta o imperfecta como para no querer que otros dejen de vivir. Supongo que esa mujer es de los categoría de "Benévolos". Todos salieron directo a la cafetería, fue día de tacos. Nos dieron tacos gratis a todos. Según Adrien: — Romina, ¿qué más podríamos pedirle al universo? Me sonrió con todos los dientes y mi respiración se sintió inestable. Adrien es otra persona a quien me pregunto ¿cómo aún conserva una dentadura perfecta? Me planteé muy seriamente infiltrarme en su casa y robar todos sus cigarros... Cuando descubra dónde vive, claro está. Fuera de eso la primera parte de mi plan sigue en pie. Mi mejor amiga (Sí, Moon, mejor amiga. Ella misma me dio ese título y lo adoro) sólo se dedicó a parlotear respecto a cuál color quedaría mejor en su largas y afiladas uñas, casi podía ver un destello en la punta de cada una de ella. Y por su puesto no comprendí su indecisión pues no tenía mucho por lo cual escoger, sólo tenía dos esmaltes. Uno en azul eléctrico casi n***o y, n***o. Finalmente optó por el n***o. — ¿Qué te parece... Rosa, o verde pasto? —me atreví a preguntar. — ¿Verde pasto? Te volviste loca, ¿cierto? —me miró como si me hubiese salido un brazo de pulpo y tuviese los ojos en la cabeza. Adrien casi escupió su taco al intentar contener la risa. —Sólo digo —me encogí de hombros y luego la dibujé en mi mente vistiendo esos colores incluso en sus zapatos.... Distaba de la realidad en todos los colores. —Este me gusta. Estoy cómoda así, Romy. Es igual a que Adrien le gusten los tatuajes, que te aseguro que si nos descuidamos se va a tatuar hasta los párpados —miré al susodicho, quien me guiñó su ojo azul cielo dándole la razón. Rayos. —Por mí está bien —respondí pasados unos minutos. Ella sonrió y me abrazó a su costado. Sonreía y deslumbraba. Sólo había que quitarle las ojeras y devolverle el brillo a su mirada. Ella es perfecta en n***o, rosa, amarillo o verde pasto. Pero siempre voy a dejarla ser ella, así como ella siempre me dejará ser yo. Nos adaptábamos a la otra, nos complementamos. Y por fin sentía que tenía un lugar y alguien en él. Tengo amigos y estoy feliz, Moon. Para siempre tuya... Romina
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