El megáfono ayuda a que mis enemigos escuchen los nombres y que han causado. Ello ha logrado que los “reyes" salgan de sus castillos y se mezclen con los peones. Magnífico. — ¡En estas elecciones nos vamos uno contra uno, no sé meter a las familias! — se queja uno de los jefes. Me burlo ante lo que dice y doy la orden para que la barrera de escudos se abra y sea visible. El dolor en mi pierna no me deja caminar con el estilo que me caracteriza, el frío viento alza mi cabello y mis manos están ocupadas con el megáfono que alejo del teléfono. — Me alegra que conozcan esa norma. — me burlo — Sin embargo, también está estipulado en la misma hoja que esta escrita esa, que solo deben atacarse uno contra uno y en un lugar neutro y estipulado. Pero mis ojos están viendo una serie de alucina

