El asombro me invade ante las confesiones que estoy escuchando. Sabía que el viejo zorro no era una persona simple, pero jamás pensé que hubiese ganado tres veces el cargo de jefe. Ahora comprendo porque todos lo respetaban y temían, el malnacido era un demonio muy astuto y experto con el que no se podían dar el lujo de molestar. Claro y yo aparecí toda ignorante de la situación real, quien se dejaba influenciar por sus emociones antes de pensar y ellos utilizaron ello a su favor para acabar con un demonio. Tanto que digo que odio a las personas estúpidas y desde hace tiempo me convertí en una y lo peor de todo es que no es por culpa de la droga, ya que mi estupidez comenzó desde el momento en que creí en Damián. Estúpida, manipulable y ciega, eso fui. El coraje me invade,

