El cuerpo me pesa más de lo normal cuando poco a poco voy recuperando la conciencia. El malestar no cesa mientras siento como alguien me inyecta algo en el brazo. Intento alejarme de él, pero el cuerpo no me obedece. — Tranquila, conmigo estarás bien siempre. No, por favor no. El líquido pasa por mis venas, haciendo que la preocupación aumente. Su mano pasa por mi mejilla haciendo que el odio incremente . Intento alejarme de él pero no logro hacerlo, haciendo que se instale una sonrisa en sus labios. La habitación es marrón clara. Mientras que las cortinas y sábanas de la cama son blancas. Todo está en silencio y calma, la cual no poseo al ver el maldito demonio que tengo frente a mí. — Te ves tan hermosa siendo sumisa, creo que deberías ser así siempre, pero solo conmigo. — Maldit

