El frio del lugar ya no se siente aunque es evidente que estamos varios grados bajo cero. Las luces se encienden, mientras Jayden nos observa con sus ojos oscuros por el deseo de matar. Sin duda, la escena parece sacada de una película de terror y la verdad, es más que eso. Ya que las películas de terror son historias actuadas, pero esta, aunque muestra dolor, sangre y muerte, no es actuación. — Dylan, vuelvo a decírtelo por última vez, baja a mi mujer. — ¿Estas soñando o delirando? Porque sin duda esa sería la única respuesta lógica ante tu petición absurda. —responde Dylan. Observo a los hermanos y ambos se miran con odio y ello no es por mi culpa. Es en estos momentos en el que me siento como el florero Llorente. Ojala se maten entre ellos, solo así cumplo el objetivo de matar al “f

