Nos adentramos al lugar entre disparos. Mis hombres me protegen, permitiendo que entre sin algún problema y, por ende, ser vivo con el que me pueda divertir. Suspiro frustrada al ver que se llevan toda la diversión, mientras yo camino por una calle de honor de cuerpos sin vidas y charchos de sangre. En el pasado, cuando mi familia estaba viva, si hubiese visto algo así me habría entrado mucho miedo y había buscado la manera de encontrar a mis padres o hermanos, los cuales siempre me protegían de todo mal. Sin embargo, al morir ellos y recibir la crueldad de las personas, he podido endurecer mi mente para no ser dañado ante cosas como estas. Muchos me dicen que soy mala, un engendro del mal. Pero solo siendo un engendro, puedo protegerme de los que sin saber el motivo han querido destru

