Luego de comer, fueron a la habitación de Gigi. Ni bien entraron el la alzó con un abrazo y ella envolvió sus brazos en su cuello y sus piernas alrededor de sus caderas. Maximo cerró la puerta de una patada con la pierna sin dejar de besarla ni por un instante. La llevó a la cama y siguió besándola. Ella se arrodilló sobre el lecho y lo ayudó a desvestirse. Él le quitó el vestido. Cuando se terminó de desnudar, Maximo le quitó las pequeñas bragas y la recostó sobre la cama. Agachó su cabeza sobre su la entrepierna femenina y empezó a lamerla mientras ella gemía, y él se ayudaba con los dedos para llevarla al orgasmo que la muchacha alcanzó con rapidez. — Si, así cara, puedo sentir como tu v****a late alrededor de mis dedos y me encanta...Me enloqueces...— dijo él mordiendo sus labios

