"Una mirada no dice nada Y al mismo tiempo lo dice todo Como la lluvia sobre tu cara O el viejo mapa de algún tesoro... Si un día me faltas no seré nada Y al mismo tiempo lo seré todo Porque en tus ojos están mis alas Y está la orilla donde me ahogo..." Maximo se agachó junto a ella, apoyó sus brazos cruzados sobre la reposera y Giuliana tuvo el impulso irrefrenable de acariciar su rostro y su cabello, pero no lo hizo. Él la miraba de un modo que hizo que su cuerpo se estremeciera y su corazón se revolviera...como si realmente le importara. — Estás muy colorada, deberías salir del sol — le dijo sonriendo — Disculpa, tuve unos asuntos que atender...— se justificó él. Ella tuvo la necesidad de besarlo y no pudo contenerse más, ni quiso hacerlo. Tomó su rostro con una mano, suaveme

