A la tarde del día siguiente Maximo le dijo que se vistiera con algo bello para la noche y ella no entendió inicialmente el porqué. Ese día se había quedado ella sola en la piscina y él llegó después. Se sentó a su lado en la reposera. Puso una mano en su pecho y ella sin darse cuenta abrió automáticamente las piernas, haciendo que el sonriera sin poder evitarlo y la mirara — ¿Qué haces? — le preguntó haciendo un gesto con la mano. Ella se sonrojó. Él se inclinó y besó su mejilla. — Me gusta cuando te pones colorada — dijo riendo y llevó una mano entre sus piernas —.¿Ésto quieres? — murmuró y metió un dedo por debajo de la parte de abajo de su traje de bajo y comenzó a acariciar su clítoris. — Mmmm... Ella arqueo su cuerpo de manera sensual y él se agachó, empezó a besar su cuello

