Después de la escena de la cocina, Giuliana volvió a su dormitorio con un poco -bastante- de frustración. ¿Qué iba a hacer ahí encerrada con ese hombre por tres meses? Empezó a caminar a través de la habitación como un león enjaulado. Él parecía tener un talento único para irritarla sobremanera. Se dió cuenta de que estaba cansada. Empezó a revisar la habitación y descubrió que tenía un baño dentro de allí, y éste tenía una traba. Giuliana agradeció al cielo. Al menos tenía eso. Se encerró en el baño, puso la bendita traba que casi besó en agradecimiento y encendió la ducha. El baño era hermoso, tenía mármol en color crema, una mampara de cristal y unos cestos de fibra natural. Era la combinación perfecta entre el estilo isleño y algo más moderno. Con los botones del aparato de últi

