Daniel. Esta mañana cuando desperté no me pude sacudir este sentimiento de preocupación e incertidumbre que me recorría el cuerpo. Sé que Sara ha decidido darle una verdadera oportunidad a nuestro matrimonio pero que no me diga que me ama me tiene incómodo. Sé que el amor no se puede forzar y que si ella no se siente lista para decírmelo tendré que ser paciente. A menos que no te ame y por eso no te lo ha dicho. Aprieto la mandíbula porque eso es una gran posibilidad. Me giro a ver a mi muy dormida esposa completamente desnuda luego de que anoche hiciéramos el amor hasta cansarnos. Su entrega de anoche fue sublime y sin reservas. ¿Cómo una mujer puede hacer algo así sin sentir nada por el otro? No. Ella me ama. Solo debo ser paciente. Sara vino de un matrimonio fallido. No pued

