Jorgie.
Siempre desde que tuve uso de razón supe que no me gustaban las mujeres, y eso que intenté por un tiempo salir con ellas, e incluso en el sexo traté de disfrutar pero lo cierto es que apesar de conseguir el climax seguía sintiendo me incompleto.
Por eso a la tierna edad de 16 años me declaré gay.
Y eso fue el término de mi familia, la cual me repudio como si tuviera la peste.
Fue duro darme cuenta que no más cumplí los dieciocho ellos me lanzaron a la calle, puesto que al ver que todos sus esfuerzos por devolver me al camino del bien, según mis padres fallaron.
El señor y señora Parson apenas me dejaron conservar su apellido, antes me dolía demasiado verlos ser una familia feliz junto a mi hermano menor, quien al parecer si es el hijo que ellos esperaban que fuese yo.
Ahora en la actualidad tres años después que me echaron de su vida puedo decir que soy feliz.
Tengo mi propia escuela de danza en la cual me está yendo excelente.
Y cada día mi bolsillo está abultándose más para mí alegría.
Además que mi familia ahora son Ryles Ston y Sara Spears, quienes llegaron a mi vida para no dejarme morir en depresión.
Y las amo con todo mi corazón, sé que si las necesito ellas estarán para mí
Así como yo para ellas.
Cuando el maldito de Diego Scott le pegó los cuernos a Sara yo fui a buscar al idiota y nos dimos unos buenos puñetazos.
Además que también lo hacía por mi interés en común ya que el imbécil de Diego es homofóbico.
Ese sujeto me evadía como si yo tuviera alguna enfermedad contagiosa.
Lo odio tanto por eso y también por haber lastimado a mi amiga.
Sara no se merecía ese trato ya que ella lo amaba y se desvivía por ese maldito.
En fin, ahora mi Sara está con el coqueteo con el Scott mayor.
Papichulo de Dániel Scott, ese moreno enorme de casi dos metros de altura con aquellos pectorales grandes y bíceps de infarto.
As, que lastima que sea heterosexual.
Pero lo bueno de eso es que él está interesado en mi amiga.
Aunque antes tendrá que pasar mi interrogatorio para ver si de verdad quiere a mi amiga.
En la academia de danza dejo a una de mis mejores maestras a cargo de la clase de hoy.
Mientras que yo me dirijo al bufete a buscar al papichulo de Dániel.
Saludo a Kristen la recepcionista rubia algo boba en mi opinión pero buena gente.
Ella me deja pasar y sigo mi camino rumbo al piso donde están las oficinas.
Ya ahí noto que Sara está en la suya mirando unos documentos y yo aprovecho para tocar la puerta de la oficina del enfrente.
—Adelante.
No más oír su voz gruesa y varonil me pone los nervios de punta.
Calma Jorgie que ese el galán de tu mejor amiga.
Yo entro para luego mirar a un confundido Moreno que me mira frunciendo el ceño.
—Jorgie, bienvenido¿a que debo su visita? —Indaga Dán con curiosidad.
Mirando como el rubio ante el suspira para luego sentarse en la silla frente al escritorio.
—Vine a advertirte que si le llegas a partir el corazón a Sara yo te parto las piernas a ti, muñeco de torta —Suelto directo avistando como arquea una ceja con gesto divertido.
—Me parece excelente, no te preocupes Jorgie mi única intención es hacer feliz a Sara, si ella me lo permite —Alega Dániel relajado reclinándose en su silla.
—Ouch, bien que bueno que lo hallas entendido...Espero que tú seas el hermano bueno de los Scott, sino ya sabes. Hmn, nos vemos por Ahí. Con permiso —Culmino algo incómodo viendo que él me sonríe sereno y a apenas puedo controlar la tembladera.
Jodido s*x Apple del desgraciado.
Salgo de la oficina de él cerrando la puerta tras de mí cuando doy un salto del susto al ver a Sara frente a mi mirando me malhumorada.
Mierda ya valí.
—¿Jorge que rayos haces aquí? Dime qué no lo hiciste—Interroga Sara molesta cruzando sus brazos.
Joder me ha llamado por mi nombre real, sí que está molesta.
—Solo intento protegerte Sara, todo está bien —Digo sonriendo como angelito pero la pelirroja presente niega con la cabeza y yo bufo.
—Aay Amigo mío, luego hablamos...Vete antes de que...
—Hola Jorgie, tiempo sin verte. Te ves bien —Interrumpe la voz jocosa de un hombre a la Ojiverde que hace que el aludido se tense.
—¿Bastián?...Eeh, hola y adiós. Tengo cosas que hacer—Balbuceo abrumado para encaminarme hacia la salida.
—¿Aún me guardas rencor? Ya te pedí perdón, era un adolescente idiota e infantil—Le dice el Castaño con cansancio.
—Si, si. Solo debo regresar a la academia, tengo trabajo —Desvío ansioso metiéndome dentro del ascensor y marco la plata baja.
Tenías que volver Bastián Simmer.
Podías quedarte en el extranjero toda la vida.
As, Bastián fue mi primer amor, mi primera vez y también mi primer corazón roto.
Él me enamoro solo por una apuesta, jugó con mis sentimientos.
Casi me quito la vida de no ser por Sara y Ryles quienes me ayudaron en el momento.
Lo odié tanto como un día le amé.
Pero ahora me siento tan confundido.
Bastián se ve más maduro y serio.
Y tengo miedo de mis propios sentimientos porque estos se han enloquecido por su llegada.
Me subo a mi auto para llegar media hora después a mi academia donde me encierro en mi salón privado en el cuál bailo hasta caer exhausto.
Maldito Bastián Simmer has vuelto solo para amargar mi vida.
Pero si sé una cosa y es que no soy aquel adolescente retraído de antes, noo ahora soy más fuerte.
Y sí él me quiere herir pues lo lastimaré primero yo.
Aunque eso me destruya a mí.....
Sara.
Luego de que Jorgie se fuera del bufete como si estar aquí le fuese a dar alguna enfermedad contagiosa tomé al inconsciente de mi primo por una oreja y lo adentré a mi oficina.
Ya dentro lo solté y este me insulta, pero me da igual, se suponía que él no tenía que acercarse a Jorgie.
—¿Que fue lo que te dije Bastián? No te acerques a Jorgie, ¿no te bastó con lo que le hiciste? —Recrimino irritada caminando de un lado a otro.
—Lo sé, lo sé...Pero entiéndeme quiero resarcir todo el daño que le hice. Fui un cretino y me arrepiento de todo lo malo que le hice, Sara ayúdame con eso por favor —Explica Bastián hastiado.
Acercándose a su prima deteniéndola tomándola de los hombros.
—No creo que sea una buena idea. As, Jorgie tardó mucho tiempo en recuperarse...¿Sabes que por tu culpa Jorgie intentó suicidarse? Fue algo horrible —Confieso contundente avistando para mí horror como Bastián palidece y luego cae desmayado al suelo.
—¡Aah! Bastián, ¡ayuda! ¡Por favor ayuda! alguien por favor—Bramo aterrada para ver cómo mi puerta se abre de golpe viendo cómo un alarmado Dániel entra a mi oficina y al verme suelta un suspiro de alivio.
Él se agacha a mi lado junto a mi desmayado primo.
—Por favor ayúdame Dániel, mi primo se desvaneció —Añado asustada.
—Tranquila Sara, ustedes mirones busquen un botiquín de primeros auxilios. ¡Ahora! —Ordena el empresario con tono serio y autoritario.
Logrando que los fisgones se muevan con rapidez.
—No debí decírselo así, seré bruta. Ojalá esté bien —Me regaño furiosa conmigo misma.
Detallo que Dániel medio sienta a mi primo del sofá de la esquina a la vez que regresa uno de los abogados a entregarle el botiquín.
Yo lo tomo abriéndolo rápidamente, y agarrando el frasco de alcohol que pasó por la nariz de mi primo que se remueve despertando por fin.
—¿Que pasó? Joder, dime que eso es mentira, Sara —Suplica Bastián con voz ronca.
—Lo siento Bas, pero eso fue lo que pasó...No sé si sea buena idea que estés alrededor de Jorgie. Le has hecho mucho daño —Contesto apenada.
Miro que él asiente y se levanta con la ayuda de Dániel quien nos ve con gesto confundido.
—Eh, la función se acabó. Regresen a sus labores.
—Articula Dániel serio para también irse cerrando la puerta.
—¿Te sientes mejor?
—Lo estaré, Ahs, Sara no me daré por vencido. Tengo que demostrarle a Jorgie que ya no soy el mismo de antes, te lo juro —Afirma Bastián convencido ante la pelirroja que bufa.
—Espero que luego no te arrepientas Bastián, él ya no es el mismo —Acoto con preocupación.
—Que bueno porque yo tampoco soy el mismo...Nos vemos más tarde. Gracias Sara, y Daniel—Terquea Bastián sereno para irse.
—Dios, esto no acabara bien.
Ojalá que nada malo ocurra con ellos dos porque sino estaré en un gran lío.
Cómo si no tuviera suficiente tener que lidiar con mis problemas.
En especial cuando se trata de Dániel Scott....