Jorgie. La preocupación por mi mejor amiga Sara y que ella no me recuerde ni a nadie me trae con los nervios de punta. Ahora me sale esto. Una puta demanda de uno de los padres de los niños que a mis profesores de danza les da clases. Y todo por culpa de mi orientación s****l. Joder. Yo ni siquiera les doy clases. Quién lo hace es Anastasia. Pero ella es lesbiana. Ahí está el detalle. Ahora estoy reunido con uno de los abogados de la firma dónde trabaja Sara para que me ayude. Y cabe recalcar que el susudicho está para comérselo. Es un bombón de metro ochenta o más de músculos marcados y bien enfundados en un traje n***o hecho a medida. Su piel bronceada y ojos almendrados que brillan con picardía. La misma que me da ahora porque se ha dado cuenta que lo miro como un idiota.

