Daniel. Me tuve que ir temprano del bufete porque recibí una llamada inquietante del padre de Sara, el señor Anthon Spears. Cuando llego a su empresa su asistente Melissa me hace pasar directamente hacia la oficina de su jefe, el cuál encuentro en su oficina sentado tras su escritorio mirando algo en su laptop. Carraspeo para llamar su atención, y lo logro cuando posa sus ojos verdes en mí, aquellos que su hija heredó de este hombre. —Por favor Dániel, siéntate. Esto es un tema delicado para mí, y sé que para ti va a ser igual —Indica Anthon serio admirando como el Moreno se sienta frente al escritorio del hombre mayor. Me siento ya con una preocupación latente porque es raro que él esté así de ansioso. Normalmente Anthon es un hombre centrado y tranquilo. ¿Que rayos pasaría? —Sara

