Erick, ya me lo había pedido varias veces. —¿Quieres salir conmigo? –preguntó una vez más. Tenía una perseverancia única, porque yo, ya le había dicho que no, varias veces, pero seguía buscándome. —¿Cuántos años tienes, Erick? –le pregunté esa vez. —Diecisiete. —Es decir que aún vas a la escuela. —Sí. —Pues, por eso mismo no puedo salir contigo, a menos que sea en plan de amigos…—además que yo le veía bien niño y eso me hacía sentir incómoda. ¿Salir con él? De ninguna forma iba a pasar. Y a pesar de que le dije que era menor que yo, y que no me interesaba, no redujo su interés y verle a diario se volvía algo normal para nosotras. A veces se quedaba charlando con Rita, y con los meses se volvió nuestro amigo. —Cuando cumpla dieciocho ¿saldrás conmigo? —Puede ser, no lo sé… —le dije,

