Abro los ojos cuando sus suaves dedos se deslizan sobre mi espalda dejando una estela de sensaciones con en mi piel, aleja mis cabellos del medio y besa suavemente mi espalda haciéndome sonreír de inmediato. No digo nada y él tan solo sigue recorriendo mi espalda con sus dulces labios que ahora tan solo son algo más que eso para mí. Deja caer su rostro de nuevo en la almohada y me observa un par de segundos, sonríe y yo también. —Buen día señorita Wendt – dice, pasando una mano por mi cintura solo para hacer que todo mi cuerpo experimente esa sensación de necesidad por él. —Buenos días Jimmy – digo con la voz cargada de alegría y sé que Jimmy lo ha notado porque sonríe y hunde el rostro sobre la almohada un segundo solo para retirarla de nuevo y pasar una mano por mi mejilla. —Te ves he

