Londres. Noche fresca de primavera. Isabelle bajó elegantemente del auto n***o con chofer, sus tacones resonando sobre la acera adoquinada. Iba impecable como siempre, con su vestido de seda color borgoña y labios a juego, su melena rubia peinada en ondas perfectas. Había venido a este restaurante a cenar con un inversor, pero la escena que captó su atención la dejó inmóvil. A unos metros, en la suave iluminación dorada de la entrada, Lorenzo salía del restaurante con una mujer a su lado. Maggie Evans. La había conocido en la boda de Alexander. Recordaba escuchar que era la dama de honor de la novia, pero no le había prestado atención. Ahora, Lorenzo y ella, iban juntos, cercanos. Demasiado cercanos. Maggie se reía de algo que Lorenzo había dicho y él… Él la miraba de una forma que

