No sé en qué momento terminé en esta batalla, pero parece que no va a terminar y yo tengo que volver a casa porque tengo mis mujeres esperando, no me puedo permitir yacer aquí.
"Tengo un mal presentimiento", Raul me dice a través de nuestro vínculo.
"Yo igual", cierro el hilo, no nos podemos permitir distracciones que no nos ayuden a crear una estrategia para salir de aquí.
Acabo con dos criaturas más y parece que nunca se acaban, mantengo la vista en el entorno, veo a mis guerreros mantenerse firmes, aún no es hora. Continúo luchando y de repente vuelve a pasar, utilizo mi protección corporal y despliego el aura hacia mis lobos, esta vez pasó más rápido qué la última vez.
"Ya es hora", le comunico a Raul a través de nuestro vínculo.
"¿Crees que Emma va a ser tan linda como su madre?", su vínculo está débil.
"¡Carajo!, ¿No puedes mantenerte salvo por un momento?", le digo en un momento de frustración, esta vez se siente diferente.
"Lo siento, mi alteza, le dije que me daba mala espina", esta agotado.
"Ya cállate, no te desgastes", le ordeno como Alfa, necesito ver en qué condiciones está, *Max, búscalo*, le ordeno a mi lobo.
*Está a tres metros de ti, te lo advertí desde que llegamos, déjame al frente*, Max está molesto porque no lo dejé salir desde el inicio, primero quería cerciorarme a lo que nos estábamos enfrentando, pero ahora me arrepiento.
*Acabalos a todos*, le ordeno. Un segundo después están todos mis guerreros transformados y acaban con estás criaturas misteriosas en un santiamén.
Regreso a mi forma humana y corro hacia donde está mi beta, ya hay varios guerreros rodeándolo.
-¡Abran paso, den permiso a su alteza! - Grita Nathan, me mira y asiente, lo miro en señal de aprobación, todos me abren espacio y me acerco a Raul.
*Lo veo bastante mal, ni quiera puedo escuchar a Itán*, Max está muy preocupado por Raul, al igual que yo, hemos crecido juntos, nuestras familias son amigas.
*Creo que pude ver lo que pasó*, Deif habla a través del vínculo y levanto la mirada hacia Nathan, ni siquiera yo sé qué pasó.
*Habla*, le ordena con autoridad, Max y el lobo de Nathan chilla.
*Ya*, uso mi autoridad de Alfa para ayudarlo a salir de su trance, este niño es escurridizo, todavía le falta mucho y me preocupa que no esté listo a tiempo.
*Cuando todo se vuelve oscuro, mis ojos logran ver figuras que salen del cuerpo de las criaturas, son como luces, pero tiene formas, ella son las que atacan, pero no lastiman el cuerpo -
*¡¿Entonces qué son esas heridas en el cuerpo de Raul?!* Interrumpe muy molesto Max.
*Cálmate*, le exijo a mi lobo.
- Continúa, por favor. - Le hago señas a Nathan.
- Ellas sacan la energía y atacan directo al aura, lo vi todo cuando atacaron a Raul, luego de eso él cayó al suelo y empezó a sangrar... - Nathan dirige su mirada al suelo para mirar a Raul quien apenas escucha y lucha por mantenerse consciente.
* Atacan el alma para poder debilitar el cuerpo, es muy sucio, pero es el estilo arcaico*, Max expresa su análisis solo en nuestro vínculo.
* ¿Qué tanto sabes de eso?*, le pregunto a mi compañero, ya que es la primera vez en cientos de años que me enfrento a algo así.
- Señor, ya llegaron los transportes, necesitamos llevarnos al Beta ahora mismo o... - Mi soldado queda gélido ante la mirada que le lanzo, no se atrevería a decir una palabra más, a menos que desee morirse.
*Cálmate, hombrecillo, el temperamental soy yo*, Me dice con sarcasmo Max, como si él no quisiera arrancarle la cabeza al soldado que tenemos en frente.
- Vamos, ayúdame a levantarlo - Nathan le da una palmada al imprudente y como en un intento de huida, se dispone inmediatamente con los otros 3 guerreros a levantar la camilla del Beta.
- ¡Con cuidado!, Necesito que llegue vivo hasta ver a Catalina, si esos no sucede, ¡Les arrancaré los colmillos y las pezuñas a sus lobos! - Los amenazo a todos y estoy hablando muy en serio, Max resopla en nuestro vínculo como aprobación.
Subo al vehículo con Raul y dejo a cargo a Nathan.
- Encárgate de llevar una de esas aberraciones al campamento de Malán, necesito que Catalina las analise - Tal vez mis dones están restringidos a este nivel, pero Catalina es la reina espiritual de mi tribu, ella sabrá entender lo que sucede con estás cosas.
- Sí, su alteza - Responde el muchacho y cierra la puerta del vehículo.
- ¡Andando! - Ordeno al conductor.
- Sí, Alfa - Me dice el soldado.
Durante el camino de regreso a casa, Raul no pronuncia ninguna palabra, solo sé que está vivo porque respira, Itán no ha contestado a ningún llamado de Max y eso lo tiene inquieto.
* No podemos quedarnos sin Beta, menos ante esta amenaza*, Max intenta disimular su dolor con estrategia.
* ¿No es más fácil aceptar el hecho de que te da miedo perder a un gran compañero?*, le digo algo agotado, no me quiero adelantar a los hechos, no hay una sola herida que Catalina no cure, aunque eso le pasa factura, ella siempre tiene disposición y voluntad porque es el destino de mi pobre muchacha.
- Llegamos alfa -, el aviso del conductor me saca de mis pensamientos.
- ¿Qué esperan?, ¡Suban a su Beta al helicóptero! - Mis hombres corren a mi orden y suben a su Beta al helicóptero, posterior subo yo y nuevamente un viaje a casa, esta vez con incertidumbre, llevo a varios heridos, pero ninguno se ve tan mal como Raul.
- Nathan, quedas a cargo - Le comunico al futuro Delta de Malán por medio de nuestro vínculo.
- Entendido, Alfa - Me responde y me ocupo en mantener mi mirada fija en el pecho del Beta, mientras respire, Catalina puede hacer algo.