Russel me había desatado hace dos días y dormía abrazado a mí, cuando todo comenzó a derrumbarse.
—Bueno parece que tus sueños van a cumplirse esta maldita noche. Vístete rápido que debemos salir ahora mismo. El cargo varias mochilas y comenzó a abrir otra compuerta que yo no conocía.
—¿Russel que es todo esto?
—Es nuestra salida de emergencia preciosa. El beso mis labios y me metió ahí mismo junto con todas las mochilas, yo estaba asustada porque todo temblaba a mi alrededor cuando frente a mí una prensa hidráulica comenzó a funcionar y un especie de elevador comenzó a bajar. La camioneta venia bajando…
—¿Qué rayos es todo esto?
—Sube mi amor, rápido lánzame las bolsas. Yo las lance lo más rápido que pude y me meti a la camioneta, había todo un camino subterráneo. Todo estaba oscuro y yo temblaba del miedo de morir soterrada. Hasta que Russel me puso la mano en la pierna y me menciono.
—Tranquila preciosa que ya estamos cerca de la salida, la camioneta dio un pequeño salto y salimos directamente a las vías del tren.
—¡Dios mio Russel seguimos debajo de la ciudad y esos militares siguen dinamitando todo!
—Lo sé mi amor, pero ellos solo destruyen los nidos. Solo están haciendo su trabajo.
—¿Y nosotros que?
—Ellos no saben acerca de nosotros, pero ahora lo van a saber. El autobús debe estar cerca. La camioneta vibraba al pasar por las vías del tren, hasta que logramos encontrar la salida del subterráneo y encontramos la autopista. Pero al ver toda esa destrucción yo me sentia devastada.
—Dios mioooo ¿Acaso cayo una bomba nuclear?
—No querida pero la milicia ha de estar usando armas químicas, asi que debemos darnos prisa… Russel acelero la camioneta mientras los edificios seguían cayendo a nuestras espaldas.
—¡Mira allá van!! Una camioneta militar giraba a la izquierda en una esquina cuando Russel comenzó a hacer cambio de luces.
A los pocos metros la camioneta estaba estacionada, entonces Russel condujo lentamente para ponerse a la par.
—Soy el Mayor Timothy Russel del cuerpo de marines y las fuerzas especiales. Los soldados inmediatamente le hicieron un saludo militar.
—Es un honor Mayor, puede seguirnos por favor.
—Sera todo un placer soldados.
Los seguimos aproximadamente por cuarenta minutos hasta que llegamos a una imponente fortaleza. Pero Russel estaba serio y todo lo que yo le preguntaba, el me respondía golpeado. Cuando llegamos a la entrada varios soldados con pasamontañas se acercaron a nuestras puertas. Russel mostro su identificación militar y yo solo mi licencia de manejo.
—Laura Carter. ¿Profesión?
—Bióloga marina.
—¿Parentesco? Yo iba a responder pareja cuando Russel me interrumpió.
—La rescate en su campus universitario. Yo lo mire molesta y el solo condujo sin ni siquiera verme.
Russel se había transformado en una especie de maquina militar y hacia sus saludos junto a todos ellos, nos llevaron a áreas reservadas para desinfección y donde separaban los hombres de las mujeres. Yo lo mire preocupada y el solo me tomo de los hombros y me dijo…
—Bueno ya tienes la oportunidad que tanto deseaste Laura. Aquí está la sortija y búscalo. Te deseo buena suerte.
Él se sacó la sortija de su bolsillo y me la puso suavemente en mi dedo.
—Russel yo…
—No tienes que decirme nada. Ya no tenemos tiempo. En ese preciso momento nos tomaron de los brazos y nos dirigieron a las cámaras. Una vez que ingrese me ordenaron desvestirme, vi como desintegraron mi ropa y me llenaban de una espuma algo fría. Una vez que estaba lista me dieron una bata y al otro lado estaba una asiática esperando por mí.
—Buenas noches, Laura yo soy la Dra. Alicia Hong y hoy seré tu ginecóloga. Te hare una revisión de rutina de tu pelvis y la citología.
Yo tenía mucho tiempo sin chequearme asi que acepte de inmediato. El proceso no fue tan incomodo como yo esperaba y la verdad ella tenía un carácter de lo más dulce y me hizo sentir bastante cómoda.
—Gracias doctora, me gustaría saber los resultados si no es mucha molestia.
—Mmm según veo estas sana, pero con mucho residuo de esperma en tu interior. Asi que te hare una ducha vaginal y después te hare unas preguntas de rutina.
—Si doctora proceda y disculpe el desagrado.
—Ay no tranquila querida si esto es lo normal de mi trabajo, ademas lo hago todos los días.
El proceso duro unos quince minutos más y después la doctora me bombardeo con preguntas demasiado intimas.
—Según veo tienes una vida s****l bastante activa, pero me sorprende que no tengas síntomas de embarazo.
—Si debe ser por el implante.
—Que extraño, porque no encontré ningún implante anticonceptivo en tu matriz, al menos que lo tengas en el brazo.
—Si lo tengo en el brazo.
—Comprendo ¿Lo quieres desactivar o extraerlo?
—Perdón ¿Cómo asi?
—Pues estas en el proyecto La Reproducción de la humanidad querida asi que tendrás la obligación de procrear si quieres seguir viviendo aquí.
—Pero yo no…
—Tengo aquí en mi registro que tu rescatista te informo de lo que consiste el proyecto.
—No, digo sí, pero yo no…
—¿Te informo? ¿Si o no?
—Si lo hizo doctora, pero yo nunca dije que aceptaba participar.
—¿Puedo saber por qué?
—Porque estoy comprometida para casarme y sospecho que mi prometido fue rescatado por ustedes.
—BIIIIII BIIIIII BIIII.
—Discúlpeme un momento porque es mi jefe y debo responder esta llamada. Ella camino para responder el teléfono y solo decía sí señor a todo lo que le indicaban. Cuando ella regreso para seguir hablando conmigo ya se miraba más relajada.
—¿Todo bien doctora?
—Si todo esta perfecto. Serás asignada al laboratorio de biología y te tocara mantener los cultivos del invernadero. Asi que tu jefe será el ingeniero Lane. En este documento se te explica acerca de la vestimenta, tu horario, tu alimentación y tu dormitorio. Asi que te sugiero que revises bien el mapa y que conozcas tu dormitorio, te vistas adecuadamente y te presentes al laboratorio.
Yo estaba tratando de digerir toda esa información y solo pude lanzar un suspiro. Al menos tenía un trabajo y un lugar seguro donde vivir.
—Gracias doctora usted ha sido muy amable.
—Aquí estaré siempre que me necesites Laura y te deseo mucha suerte en tu búsqueda.
—Se lo agradezco.
—Una cosa más. Cuando te ofrezcan él Te Maravilla. No lo aceptes ok.
—Está bien no lo hare. Gracias por la advertencia.
Sali del consultorio y fui siguiendo el mapa hasta llegar a los dormitorios. Se escuchaban jadeos en todos esos pasillos y a mi literalmente se me erizaba la espalda. Cuando llegue al dormitorio B-4 abri la puerta y solo observe dos camas. Fue extraño porque las demás habitaciones tenían hasta 6 camas y muchas chicas riéndose.
Entonces me senté en la cama que estaba vacía y comencé a desempacar. Después una chica delgada salía del baño.
—No pierdas el tiempo en eso. Porque no te dejaran usar nada de eso.
—¿A qué te refieres?
—A toda esa ropa… tu overol y zapatos de seguridad están en el closet.
—Gracias, soy Laura Carter y me da gusto conocerte. Me parece extraño que solo seamos nosotras dos.
—Soy Dilcia Lee y soy la única ingeniero agrónomo mujer en estas instalaciones.
—Ósea que somos compañeras de trabajo.
—Asi es Laura, pero no te emociones mucho, porque por lo que veo tu ni siquiera eres ingeniero.
—Tienes razón, no soy Ingeniero agrónomo. Soy Bióloga marina y estaré a cargo de los invernaderos.
—Gracias a Dios que veniste mujer porque a esos tontos botánicos se les pudre más de lo que producen.
—Gracias por informarme Dilcia, asi podre enfocarme en resolver eso.