Era una mañana tranquila, sentía los rayos de sol entrando por la ventana y a pesar de estar destapado sobre la cama, no sentía frío, aunque me sentía físicamente agotado.
Al momento en el que abrí mis ojos, sentí la soledad de la habitación y a pesar de que busqué a Leo, no lo encontré por ningún lado, en la casa sólo estaba yo, algo que me preocupaba, ya que eso demostraba que lo ocurrido durante la madrugada fue un completo error.
No puedo evitar sentirme culpable, seguramente detestó pensar en que nosotros tuvimos algo más allá de leves roces, quizás incluso me he ganado su odio por haber sobrepasado el límite de lo nuestro.
Como existía la posibilidad de que en realidad haya salido en busca de comida o no lo sé, cualquier cosa pudo haberlo alejado de mi lado, por ello quise esperar pacientemente en su casa mientras descansaba.
Luego de no haber tenido sexo en mucho tiempo, me dolía la cadera, aunque de cierta forma me sentía feliz por haber conseguido tocarlo, realmente deseaba pasar tiempo con él de esa forma, aunque ahora mismo esos deseos me puedan costar su amistad.
Sé que tarde o temprano llegará, esta es su casa y seguramente aparecerá en cualquier momento, por ello me senté cerca de la ventana a esperar pacientemente. En su casa no hay comida, así que no tenía nada que hacer, o al menos eso pensé hasta que decidí invertir mi tiempo limpiando.
Quería que el tiempo avanzara más deprisa, por ello distraje mi mente mientras limpiaba y les quitaba el polvo a muchas de sus cosas.
Pasé todo el día limpiando, su casa estaba prácticamente reluciendo de lo mucho que me esforcé en limpiar, incluso lavé ropa y la colgué en el jardín donde él designó la zona de secado.
Todo estaba completamente silencioso, el sol luego de haber estado en lo más alto del cielo, ahora bajaba poco a poco anunciando que cada vez se acercaba el atardecer y él seguía sin aparecer.
Me estaba impacientando, no quería pensar en la posibilidad de que me estaba evitando, aunque las horas siguieron avanzando y oscureció, pero él no aparecía por ningún lado.
Tenía esperanzas de verlo regresar, creí que en realidad estaba ocupado y que no podía volver rápidamente, sin embargo, pasé toda la noche despierto y evidentemente él no apareció.
Me estaba impacientando, no tenía nada que hacer, me preocupaba que ya no quisiera estar cerca de mí, por ello, cuando unas chicas aparecieron en la casa de Leo, me fui con ellas luego de oír que “la novia del líder” me había mandado a buscar.
Creí que Leo estaría con Joshua, por ello seguí a esas desconocidas chicas que amablemente me enseñaban el lugar, todas eran simpáticas y una vez vi a Joshua, me sentí en mayor confianza, sin embargo, Leo no estaba cerca.
Pasé todo el día con ellos, dimos vueltas por todo el pueblo y conocí las zonas donde podía conseguir comida para llenar las despensas de Leo, aunque preferí esperar, quería preguntarle a él primero…
Claro que, luego de no verlo en dos días, decidí rendirme, él no planeaba regresar a su casa, así que pensé que lo hacía justamente porque yo estaba allí, así que como Joshua vivía en una gran casa, le pedí alojamiento y sin problema me lo dio, incluso me ayudó a mover mis cosas.
Mi excusa para no hablarle sobre Leo, fue decirle que deseaba aprender a cocinar con mayor rapidez y si estaba con él, podría hacerlo más deprisa, además no le demostraba mi tristeza, aunque sin duda estaba muy triste y obviamente mi insomnio se presentaba durante las noches que pasé en casa de Joshua.
Cuando mis ojeras se volvieron evidentes, Joshua mandó a llamar a un médico, ninguno de los dos sabía cómo llegar al punto donde trabajaba dicho médico, así que decidió mandarlo a llamar con la autorización del capitán.
Esta era la primera vez que no era atendido por un médico que se encargaba de reparar lesiones físicas de mi cuerpo, sino que estábamos simplemente hablando hasta que me dio diversas indicaciones y me entregó un recipiente pequeño con un líquido trasparente que me ayudaría a dormir.
No estaba seguro de si me ayudaría, pero esperé hasta la noche y lo intenté.
¿Funcionó? Sí, logré dormir sin despertar, aunque los sueños permanecieron, la única diferencia es que no hui de ellos, no podía despertar, así que tuve que afrontarlos y de cierta forma, me sentí mejor.
Gracias a ese líquido casi milagroso ya no debo molestar a Leo, aunque debo pensar en una manera de ganarme la vida en este sitio, no puedo estar viviendo aquí todo el tiempo, sino que debería pensar en tener un sitio propio donde no deba molestar a nadie.
Como había conseguido descansar, decidí, luego de recibir clases de cocina de Joshua, salir a dar una vuelta por el pueblo. Este es un sitio enorme, era casi tan grande como una ciudad, pero como todos lo nombraban “pueblo” yo también lo hacía.
Quería ver un poco la zona, incluso ver en qué podía trabajar, o al menos ese era mi plan hasta que me topé con Mateo, quien estaba montando un hermoso caballo de color marrón.
—¿Te doy una vuelta? —me preguntó con una sonrisa— te puedo enseñar los alrededores, hay muchos sitios bonitos que podrían gustarte.
—No quisiera molestar— dije creyendo que él tenía mejores cosas que hacer.
—Insisto, déjame ser el primero en mostrarte lo hermoso que es este lugar— me dijo ofreciéndome su mano para que me subiera con él en el caballo.
Como insistía en querer llevarme, decidí aceptar y me dejé arrastrar por las diversas dimensiones de la isla, donde sin duda conocí sitios preciosos que me mantenían embobado, además Mateo era lo suficientemente simpático como para hacerme olvidar lo triste que estaba por no ver a Leo.
No he querido pensar en ello, pero estoy triste, me habría gustado haber hablado con él y no separarnos de esta manera tan abrupta, pero debo respetar sus decisiones y alejarme para hacerlo feliz.
—¿Tienes hambre? —me preguntó luego de varias horas de haber estado recorriendo este sitio— podemos ir al pueblo vecino, allí hacen una carne increíble que enamorará a tu estómago.
—Suena bien— dije sonriéndole.
De camino al pueblo hablábamos de diversas cosas que nos hacían conocernos un poco más, algo que nos hizo darnos cuenta de que teníamos muchas cosas en común, ya que nuestros gustos eran similares. Quizás por eso es tan fácil hablar con Mateo, además tenemos un sentido del humor parecido y me hace reír a carcajadas.
Una vez llegamos al pueblo, me llevó a un sitio que según Mateo se llamaba “Casa de comidas” que al mismo tiempo era un hostal, obviamente no sé leer sus escrituras, somos de diferentes sitios y no todos hablan el mismo idioma que yo.
—Ahora que recuerdo— dijo mientras esperábamos nuestra comida— Joshua te estaba enseñando a cocinar, ¿verdad?
—Sí, aunque aún no soy tan bueno— respondí.
—Me gustaría probar algo hecho por tus manos— me confesó— seguramente sabe muy bien.
—No esperes la gran cosa, aún estoy aprendiendo— le avisé— normalmente Leo era quien probaba mi comida y muchas veces le resultaban asquerosas.
—Ahora tengo más curiosidad— murmuró con una sonrisa— por cierto, ¿Leo y tú tenían algo? En el barco creíamos que eran pareja.
—No, sólo somos amigos— le respondí, sintiéndome triste por la idea de que quizás ya no seamos ni siquiera amigos—o algo así…—murmuré.
—Entonces no le molestará si salimos mañana, hay un sitio que quiero mostrarte, podríamos hacer un… ¿Cómo lo llamaban? —me preguntó pensativo— ¿pícnic?
—Creo que sí…—murmuré, yo tampoco estaba seguro de ello, lo oí cuando extranjeros de la nacionalidad de Joshua lo mencionaban, pero no recuerdo si está bien dicho.
—Hagamos eso, de este modo puedo probar tu comida— me decía con emoción— a menos que planees algo con Leo, seguramente él también quiere mostrarte nuestro hogar.
—No lo he visto hace varios días— le dije disimulando mi tristeza— seguramente está ocupado.
—O con algunas chicas— me dijo riendo.
No quería pensar en que estaba con alguien más, me ponía triste la idea, yo no deseaba creer que estaría borrando mis huellas con el cuerpo de otra persona, ni tampoco deseaba pensar en que seguramente ahora mismo sus labios estaban entrelazándose con los de alguien más, sin embargo, esto tampoco era algo que me extrañaría.
Soy un idiota, debería conocer gente nueva y olvidarlo de una vez por todas, ahora mismo lo que siento por él es un poco más que un gustar, lo que significa que cualquiera podría llevarse mi atención haciéndome olvidar lo que siento por él.
Mateo parece ser un buen chico, además me mira como si quisiera algo más, por lo mismo me dejaba llevar y decidí olvidar lo ocurrido durante aquella noche, fue un error, incluso quizás Leo piense en ello como algo asqueroso que jamás debió ocurrir, así que dejaré de tener las esperanzas de verlo.
No puedo seguir detrás de alguien que claramente me está evitando.