Capítulo 9: La Bestia

1023 Words
Capítulo Nueve: La Bestia Ecos de la Verdad La puerta de la Sección Omega se abrió con un crujido metálico, revelando un pasillo en penumbra iluminado tenuemente por luces de emergencia que parpadeaban. Ariadna sostuvo con fuerza la linterna, mientras Cloe se aferraba a su abrigo, sus ojos muy abiertos. —Quédate cerca de mí —susurró Ariadna, con el corazón martillándole el pecho. El interior del búnker estaba más limpio de lo que esperaban, casi intacto. Las paredes de hormigón estaban cubiertas de pantallas apagadas, consolas electrónicas y puertas cerradas con códigos. Un zumbido lejano resonaba, como si algo aún funcionara dentro del corazón de la instalación. —¿Crees que papá estuvo aquí? —preguntó Cloe, apenas audible. Ariadna asintió. No podía explicarlo, pero sentía su presencia. Como una vibración en los huesos. Avanzaron por un corredor lateral, donde un letrero oxidado indicaba "Laboratorio de investigación - Acceso restringido". La puerta estaba entreabierta. Dentro, encontraron carpetas de informes, frascos rotos y una pantalla encendida con el logotipo del gobierno federal. La pantalla parpadeó y apareció un video. Ariadna lo activó. > Fecha: 3 de marzo > Informe: Sujeto experimental 0-9 liberado. Fuga controlada fallida. Evacuación prioritaria. Nivel de amenaza: CRÍTICO. > Transmisión del Dr. Marcos Calderón: > "Si alguien encuentra esto… sepan que fracasamos. Intentamos curar… pero el virus mutó. El Sujeto 0-9 no es un infectado cualquiera. Conserva memoria, inteligencia… y un odio profundo por la humanidad. Buscaba a sus creadores. Buscaba venganza. Si siguen aquí… salgan. No hay esperanza." Cloe tembló. Ariadna cerró el puño. —¿Qué… es el Sujeto 0-9? —murmuró. Siguieron avanzando por el laboratorio, cada paso revelando más señales de una lucha interna. Puertas forzadas. Sangre seca. Cámaras de contención vacías. En una sala cerrada con doble seguro, encontraron un monitor encendido con un mensaje parpadeando: **"ARMANDO C. AUTORIZADO – ÚLTIMO INGRESO REGISTRADO: HACE 11 DÍAS"** El corazón de Ariadna se detuvo un segundo. Era su padre. Estuvo allí. —Está vivo… o lo estuvo. En la esquina de la sala, hallaron un pequeño reproductor de voz. Ariadna lo encendió, temblando. > *"Hijas mías… si encuentran esto, significa que el protocolo Omega falló. No me queda tiempo. Me ofrecí como señuelo para detener al 0-9… No podía permitir que escapara. Tal vez logré contenerlo en el nivel subterráneo… No bajen. Salgan de aquí. Sobrevivan. Las amo con todo mi ser. Papá."* Cloe rompió en llanto. Ariadna la abrazó con fuerza, conteniendo su propia desesperación. Pero su mente ya estaba tomando decisiones. —No podemos dejarlo así. Si está ahí abajo… si aún hay una posibilidad… Un estruendo sacudió la base. Una alarma roja comenzó a parpadear. Un eco de gruñidos inhumanos se oyó desde lo profundo del nivel inferior. El Sujeto 0-9 estaba despierto. (...) El eco metálico de la puerta Ω aún resonaba en sus oídos cuando Ariadna y Cloe entraron al corazón del búnker. Un aire denso, cargado de humedad y electricidad estática, envolvía cada rincón. Las luces de emergencia parpadeaban, proyectando sombras que parecían moverse por voluntad propia. —Cloe, no te separes de mí —susurró Ariadna, mientras apuntaba con la linterna hacia un pasillo lateral. A medida que avanzaban, las paredes cambiaban. Ya no eran simplemente concreto reforzado; estaban recubiertas de materiales desconocidos, con cables sobresaliendo como venas negras de una criatura viva. Las señales pintadas en las puertas eran más técnicas, pero también más perturbadoras: "Z-43 Control Neurológico", "Incubadoras A/B", "Registro de anomalías". Cloe caminaba en silencio, apretando una manta contra su pecho. Se detuvieron frente a una sala parcialmente abierta. Ariadna empujó con cuidado la puerta y entraron. Dentro había camillas alineadas, muchas de ellas vacías, pero otras aún contenían cuerpos cubiertos con sábanas. Un panel encendido titilaba en una esquina. Ariadna lo revisó. —Son… registros clínicos —murmuró, leyendo fragmentos—. Pruebas… mutaciones inducidas… sujetos resistentes… De pronto, Cloe jaló su mano. —Ari… ese hombre se mueve. Uno de los cuerpos en la camilla más cercana comenzó a estremecerse. Con reflejos rápidos, Ariadna retrocedió y apuntó con su arma. El hombre no era del todo un zombi. Sus ojos se abrían con una lucidez aterradora. Intentó hablar, pero su voz era un lamento gutural. Su brazo derecho era completamente diferente: más largo, cubierto de placas óseas. —Nos… convirtieron… —balbuceó—. Proyecto Omega… no es refugio… es fábrica… El sonido de un disparo interrumpió la escena. Desde el otro lado del pasillo, una figura encapuchada apareció, rifle en mano. El hombre mutado fue abatido con precisión. —¿Quién eres? —exigió Ariadna, protegiendo a Cloe. La figura bajó la capucha. Era una mujer de mediana edad, con uniforme táctico desgastado y cicatrices en el rostro. —Mi nombre es Mayor Helena Voss. Tu padre trabajaba conmigo. Ariadna sintió un golpe en el pecho. —¿Está aquí? La mujer asintió lentamente. —Estuvo. Hasta que se negó a seguir con las pruebas. Ayudó a escapar a varios sujetos antes de desaparecer. Creemos que aún está vivo… pero Cold Spring no lo toleró. Cloe susurró: —¿Qué es Cold Spring? Voss la miró con una mezcla de compasión y rabia. —Una coalición científica-militar que quiso salvar el mundo… creando monstruos. Y ahora todo se desmorona. Los infectados mutados que vieron en el bosque son resultado de este experimento. Inteligentes. Coordinados. Y vienen hacia aquí. Una alarma comenzó a sonar. > "Intrusión detectada. Contención comprometida." Ariadna sintió que el tiempo se congelaba. Voss se movió con rapidez. —Hay una salida de emergencia. Pero debemos cerrar este lugar. Si los mutados salen… todo estará perdido. —¿Y papá? —Hay un último registro suyo en el laboratorio subterráneo. Podemos intentar llegar. Pero será arriesgado. Ariadna miró a Cloe. La niña le devolvió una mirada firme, valiente. —Vamos por él. Voss sonrió con amargura. —Bien. Pero recuerda, Ariadna… aquí abajo, la humanidad se perdió hace tiempo. Solo queda lo que tú decidas conservar. Se adentraron en la oscuridad del último nivel, con las alarmas aullando como lobos heridos y el destino latiendo bajo sus pies. Fin del capítulo.
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