Llevamos varios días viviendo Sergio y yo en casa de mis padres, a decir verdad, al principio era raro, más por las peleas constantes con Miguel y Katherina que todo el tiempo se empeñaban en hacer cosas que nos molestaran, pero todo se calmó cuando mamá nos dijo a todos lo que pasaba con papá. Y pidió que todos nos controláramos hasta que papá mejorara. Lo malo es que sabemos que es posible que no mejore nunca, no quería pensar eso, pero mamá nos habló muy claro de la condición de mi padre y que era mejor no tener altas expectativas acerca de su enfermedad. –Mariana tengo que salir de la ciudad por un asunto de trabajo ¿vas a estar bien sola? – me pregunto Sergio mientras hacia sus maletas, quería decirle que no, pero la verdad es que sentía que si iba a estar bien sin él. Además, no pod

