El chófer abrió la puerta del auto. Me quite el anillo y baje, disimuladamente lo tire hacía algún lado mientras pasaba a la entrada del hotel, ya son las nueve, respiró hondo y mentalmente me hago un esquema de lo que tengo que revisar primero. Siento sus pasos tras de mi. Subí al elevador y él también para ir al salón superior dónde es la fiesta, en el jardín interno, lo ame desde el primer día que lo ví y ahora Fabio sale con su maldita existencia a arruinarme el día. Es tan patético esto. Frustrante y doloroso también. Estamos en silencio mientras los números cambian, parece eterno esto. —Viktoria. Lo mejor es que esto lo hablemos luego. Dijo serio. —¿Y eso que va a remediar?, Tu no dejara de verla y yo no te quiero ver. Siento que gruñe molesto. —Si hicieras un pequeño esfu

