—¿Cómo te sientes cariño? —pregunta con voz ronca a mis espaldas. Todas las mañanas desde mi incidente es así, a pesar de que ha pasado una semana. Ya estamos en la hacienda, llegamos, hace cinco días. No podíamos seguir en casa de Alejandro porque no teníamos más ropa, las pocas prendas que nos habíamos llevado se iban a desgastar de tanto lavarlas. Kira y Javier andan otra vez de luna de miel, no parece que hayan vuelto a discutir. Nathaniel ahora desde la distancia acosa a su morena, cuando piensa que nadie lo está viendo la sigue a todas partes con la mirada. Don Camilo en la cena del miércoles se dió cuenta a donde su adorado llevaba la mirada, mientras que Camila y Kira sonreían con malicia. —¿Muñeca? —pregunta mi pelinegro, incorporándose. Me chequea y comprueba que esto

