Estoy que ardo del coraje, de rabia, de deseo ¿Cómo se me ocurrió besar a Gabriel y de esa manera? Aunque por ver las caras de esas dos valió la pena, no sé cómo saqué el coraje y el cinismo para decir lo que dije. Pensé en un momento que Gabriel me tiraría a la piscina cuando dije que lo manejo a mi antojo luego me di cuenta de que se estaba divertido con el espectáculo. - Idiota. - ¿Cómo? - me interrumpe Giuseppe. - estás distraída. - No, bueno si es que había quedado en ver a Santiago el día de hoy en el parque porque ayer no pudo y de ver a la niña jugar. - Amor, si quieres nos vamos y así comparto un rato con ella. - No es necesario, ya estás aquí y no te voy hacer ir hasta allá para luego regresar, además quiero que la niña también compart

