Adam empeoró las cosas un poco con mis padres, pidió a su secretaria que hiciese un depósito grande a la cuenta de mis padres y envió una hiriente nota. En la cual decía que no solo había perdido un hijo, sino que lo habían vendido. Mis padres llevaban cuatro meses sin siquiera tomar el teléfono para saber cómo estaba o algo parecido. Las cosas en nuestra casa dejaron de ser salvajes, los chicos parecían convencidos de que estaba para quedarme y de que su padre y yo realmente nos queríamos, los menores y yo teníamos una mejor relación; los gemelos me dejaban armar rompecabezas con ellos y Zack dejaba que me unieses a la hora del cuento cuando llegaba temprano del trabajo. Los tres mayores se comportaban indiferentes o agresivos, sin embargo, ninguno había vuelto a intentar quemar el auto,

