Desperté con la fresca brisa ingresando en por una iluminada ventana, mi esposo estaba sentado en la terraza comiendo una naranja, le miré durante unos segundos y luego me levanté rápidamente de la cama y noté un pequeño y fresco pijama de lino. Mi esposo sonrió al verme y se puso en pie para abrazarme en cuanto salí a la terraza, le di un beso en el pecho el cual llevaba desnudo. Me miró complacido luego posó mi mirada hacia el hermoso mar y la frescura de la brisa. —No sé como me metí en esto—Dije señalando la pijama. —Tienes un buen esposo. —¿Sabes que trabajaba hoy? —dije un poco incómoda —Conseguí un chef suplente y pagué el triple a tu chef en jefe—Mi esposo me dio un beso en la frente y yo le abracé. —Así que esto es… —Una porción de luna de miel después de los dos mese

