Mandé a mi sobrina a bañarse, mientras le preparaba el desayuno. Panqueques con pedazos de tocineta, fruta, y un té. Dejé el desayuno de Lin en la isla de la cocina y me senté a su lado. —Buen día, señora, ¿le preparo algo? —Un par de emparedados, uno de pollo otro de mantequilla de maní con jalea. —¿Cómo me veo? —Linda —Le di un beso en la frente. —Ven, te falta el pelo. —Y brillo. Mi sobrina nunca deja de cantar, de hecho, todos los días va a clase de canto, no lo hace tan mal, pero me estresa cuando estoy preocupada escuchar tanta felicidad en una sola persona, omití el comentario y me dediqué a hacer que su cabello se viese lo suficientemente bien, mientras me sumergía en mis pensamientos con la pregunta de siempre. ¿Lo estoy haciendo bien con Adam y sus hijos? ¿Estoy a tiemp

