Narra Patrick: No había visto a Aremi desde hace cuatro días, me la pasaba malhumorado, molesto e irritable. Todos a mi alrededor lo notaban y me importaba una mierda. Era viernes y estaba estudiando en la biblioteca donde echaba de menos su energética presencia. Aunque había que agradecer que Aurora de vez en cuando me mandaba un mensaje diciéndome cómo iba mejorando, pero aún no era lo suficientemente valiente para ir. Escuché la puerta y vi entrar a una feliz Michelle que pasó a saludar a su novia, y luego fue a mi mesa. —Oye, grinch —dijo sentándose en la silla de en frente—. Convencí a Aurora de descansar y que yo me haría cargo de Aremi por hoy en la tarde. Así deja su cara larga y vamos. No quería que se notara mi cambio, pero me fue imposible. Estaba feliz, muy feliz. Recogí

