—Cielo, dime. —Murmuró ahogando algún sentimiento reprimido. — ¿Qué dice ese mensaje? —Preguntó lentamente y mirándome detenidamente. —Míralo tú mismo. —Le extendí mi celular de vieja generación y él lo leyó. Cristóbal negó lentamente con la cabeza, tensó su quijada cuadrada, y tomó mi mano. —De ninguna manera. —Murmuró. —No voy a permitir que terminemos. —Caminamos a toda prisa a su auto color n***o, y después de cerrar la puerta detrás de mí, subió a su lado del auto y aceleró. Me las arreglé para apoyar mis manos sobre los lados de mi asiento. —Cris, si no bajas la velocidad mamá tendrá más de una razón para que terminemos. —No lo digas. —Cristóbal tiene los ojos abiertos par a par. Luce como si fuese a perder la cabeza. —Ni de broma. —Es una expresión, ¿Qui

