Gabriel Cuando abro los ojos, siento que pesan. Mierda, creo que lo que Román hacía no era una buena opción. Realmente no sé ni cómo lo hacía. Me va a estallar la cabeza. Me miro y estoy vestida. No recuerdo ni en qué momento subí a mi recámara. Estoy por levantarme cuando escucho que alguien se queja. De inmediato me levanto; me mareo un poco. ¿Pero qué diablos ha pasado? ¿Qué hace esta chica aquí en mi cama? No, yo no hice nada con ella, ¿o sí? Me acerco a ella y la empiezo a despertar. —Hey, levántate, ¿qué diablos haces en mi recámara? Apenas puede abrir los ojos. Mierda, mierda, mierda, Dios, la cagué. ¿Qué diablos hice? Ella se sienta, un poco desconcertada, y se talla el rostro. Cuando nota dónde se encuentra, sonríe. Está loca si piensa que voy a creer la estupidez de que estuv

