Me encanta su sabor, es salado y masculino. Vuelve a sujetarme la cabeza y empieza a darme por el lomo. Más concretamente, me folla la boca. Las babas gotean de mi boca y le oigo gruñir antes de darme una gran embestida. Su semilla se derrama por mi garganta, él se retira y yo aprovecho para tragármela toda bajo su mirada sorprendida. Nunca había tenido que hacerlo, era la primera vez y me gustó el sabor, como había dicho era salado. Este gesto lo volvió aún más loco de deseo por mí, me levantó y tomó salvajemente mis labios, ambos caímos sobre su gran cama mientras continuábamos nuestros más que salvajes besos. Nuestras bocas se encuentran en un ardiente beso de codicia y deseo, me besa como si su vida dependiera de ello. Nuestros dientes chocan y la baba gotea de nuestros labios hambrie

