Capítulo 8 Todo lo demás no lo escuchaba, no tenía ganas de hablar y mucho menos de escuchar. Mis pies iban solos a la morgue. Yo: Mi mujer, quiero verla Laura: Dylan, no es buena idea. Su voz a mis espaldas me confirma que me ha seguido. Sé que lo hace por mi bien pero necesito despedirme. El guardia me hace firmar un documento y me pide que le siga. Tras pasar junto a varios c*******s, por fin me lleva hasta una caja que abre de inmediato. Se me nublan los ojos al ver el cuerpo congelado de Gretel sobre aquel tablón y a mi hijo a su lado. Era tan mono. Los toco y rompo a llorar de nuevo. Laura me abraza con fuerza para que no me derrumbe. Laura: No pasa nada. Todo va a ir bien, hermano. Estoy aquí, y al igual que tú estuviste a mi lado cuando perdí a mi madre, yo también lo estaré.

