Me cierra la puerta en las narices con tal fuerza que casi me estremezco. Bajé a por unos huevos revueltos, la única reunión que he tenido. Volví a subir a mi cuchitril para terminar el resto de las tareas domésticas. Aproveché que la casa estaba tranquila para llamar a mi madre, claro que sigue enfadada conmigo, no me daba noticias de papá. Acabó colgándome el teléfono. También intenté llamar a Mou, pero tampoco me hizo caso. Me hubiera gustado llamar a Nathan, pero ¿para decirle qué? ¿Que lo siento? Estaba tan agotada que, en lugar de pedirle un colchón a la asistenta, preferí dormir en el suelo. Me estaba hundiendo cuando me llegaron voces que parecían de pelea. "Mierda Dylan, deja de tomarme por tonta. De ninguna manera voy a vivir bajo el mismo techo que la hija del asesino de mi he

