Llevo más de dos horas sentado en el bar del hotel tomando café solo. Voy por la séptima taza y, aun así, no consigo calmarme. Esta cita ha sido un auténtico fiasco y estoy cabreado por haber perdido el contrato. Basta de cafeína y decido subir a mi habitación. Nada más abrir la puerta es el horror, ha destrozado todo lo que había en la habitación, todo estaba patas arriba. Un paso más y la encuentro dormida en el suelo. Se había puesto un camisón transparente. Esta chica me presiona deliberadamente, pero no tiene ni idea de lo dura que es. Mañana, se lo espere o no, volverá a poner todo en orden. Me voy a la ducha y media hora más tarde estoy de vuelta en la cama. Ni siquiera sabe que voy a acostarla. Es aún mejor si duerme en el suelo. Apago la luz y pronto vuelvo a los brazos de Morfeo.

