La sala de dibujo de la mansión se había convertido en un puesto de mando militar. Elliot, Amelia y Lord Harrington, el abogado de la familia, revisaban los documentos de la citación. La Tía Beatriz, vestida de un riguroso azul marino, vigilaba la estrategia desde su sillón. —La citación del Juez es una declaración de intenciones, no una sentencia —explicó Harrington, ajustándose los lentes—. Nuestro argumento es doble, Conde. Primero, la legitimación de Evan demuestra que su motivación fue el amor y la responsabilidad. Segundo, debemos probar que el Capitán Paterson, en vida, ya había incumplido sus deberes. —Ethan huyó de una deuda, no de mi, el me abandonó en la cabaña del risco, con falsas ilusiones, me condenaba a la miseria desde el principio—intervino Amelia, sintiendo la necesida

