Capítulo 45: El Ejecutor y el Pacto del Alba

1335 Words

De vuelta en la Villa, el reloj de pared en el estudio de Elliot sonaba cada hora como el martillazo de un verdugo. Elliot no podía dejar de caminar. El aire estaba espeso con el aroma de tinta y papel, pues había pasado las últimas horas escribiendo en silencio, no un testamento, sino una carta a Evan, un documento que su hijo leería si él caía, explicando la necesidad del honor sobre la vida. Se detuvo ante la chimenea, el fuego era un cruel contraste con el hielo que sentía en las venas. La rabia ciega había desaparecido, reemplazada por una culpa fría y calculada. Monólogo Interno de Elliot: No me queda rabia. Solo una terrible certeza. Él me forzó a esto. Me obligó a elegir entre mi propia alma y el honor de Amelia, el bien más preciado que poseo. Si lo hubiese matado en la cabaña

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