Capítulo 12: Deseo, Lenta Agonía

747 Words

El silencio de la mañana era una criatura tensa y consciente. Después de la noche en que el mundo se había reducido a un primer beso y una promesa tácita de respeto, Amelia y Elliot sentían el peso de su nueva realidad. No eran solo marido y mujer en el papel; eran un hombre y una mujer que habían probado una verdad que ya no podían negar. Amelia bajó a desayunar, encontrando a Elliot ya sentado. El ligero brillo en sus ojos era lo único que delataba la intensidad del recuerdo, pero su postura era de control absoluto, su traje de mañana impecable, una armadura contra el deseo. —Buenos días, Amelia,- saludó Elliot, su voz profunda, sin rastro de la pasión de anoche. —Buenos días, Elliot. El desayuno fue una tortura exquisita. Cada mirada furtiva, cada roce accidental de manos al alcanza

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