Melina muy temprano se había levantado para organizar todos los asuntos de la mansión. Ella se mantiene eficiente y con bajo perfil para que nadie sospeche de ella y de sus actividades delictivas. En las horas de la noche escuchó la conversación que tenía Sara con su hijo Bastián de irse a pasar unos días de vacaciones en Australia con su nuevo amigo. Ella río con perversidad. — «¿Amigo? Será amante»— pensó la mujer divertida mientras escuchaba la conversación de madre e hijo. A la mañana siguiente se puso a limpiar el corredor después de la partida de Sara a Australia y con toda intención escuchar la conversaciones que tenía Bastián con Delia en su habitación. Fue ahí cuando se enteró de que Bastián prácticamente le prohibió a Delia reunirse con Franchesca. — ¡Maldición! — expresó e

