Mi cabeza me duele, pero no es tan terrible. De hecho es como un vago recuerdo de dolor, como si en algún momento me hubiese dolido mucho. Aun no abro mis ojos, siento el olor a mantequilla derretida, y mientras mi boca comienza a salivar mi estómago se revuelve. Es como si quisiera vomitar y comer al mismo tiempo. Recuerdo perfectamente toda la noche de ayer. Que fastidio pienso pensando en Claudio y su obsesión por seguirme. Escucho como cruje la madera, son las pisadas de Martin. No entiendo cómo logra despertar antes que yo.
Lentamente abro mis parpados, la luz es tenue, debe ser por las cortinas que tapan las grandes ventanas de la habitación. Muevo mis dedos, y luego me volteo para quedar de espaldas y mirar al techo. De a poco me levanto apoyándome en mis manos. Observo la habitación. Por la luz, creo que son más de las 10am. Salgo de la cama y me siento en la orilla, mientras perezosamente, me intento poner las pantuflas/babuchas/zapatillas, con dificultad. Me levanto y me coloco un grueso chaleco de lana enzima de mi pijama. Camino lentamente, arrastrando los pies. Abro la puerta y el olor a café, pan tostado y mantequilla me golpea. Mi estómago suena, definitivamente tengo hambre. Me acerco a Martin, esta de espaldas, pero al sentir mis pasos cansinos se voltea levemente y me sonríe.
-Hola dormilona-me dice mientras vuelve a poner sus ojos en la cocina, está haciendo panqueques.
-Hola Tintin-le digo, me acerco a su lado y olfateo.- Huele maravilloso.
-¿Cómo amaneció la bella durmiente?-me pregunta volteando el ultimo panqueque, que no tiene forma redonda ya que era el resabio de la mezcla.
-Bien, con mucha hambre-le digo, me alejo de él y me dirijo a la mesa. Estiro mis brazos y me siento.
-Qué bueno, porque este es un desayuno para cinco personas, y somos solo dos-me dice y se ríe por lo bajo. Me rio un poco, y tomo la tasa de café entre mis manos.
-¿Qué quieres hacer hoy?-le pregunto y bebo un sorbo de mi café.
-Nada muy movido, creo que podríamos ir a la playa, quizás ver algo de artesanía-me dice encogiéndose de hombros.
-¿Cuándo tenemos que volver? Porque quiero quedarme aquí para siempre-le digo y nos reímos.
-En tres días-me dice. Resoplo. No quiero irme.
-Siento que la realidad me está abofeteando-le digo. Él se encoge de hombros.
-No pienses en ello, y disfrutemos-me dice, le sonrió.
Tom
-¿Qué le vas a decir?-le pregunta su amigo.
-No lo sé-dice él, mirando fijamente por la ventana.
-¿Crees que querrá hablar contigo?-pregunta la morena.
-No lo sé-replica el nuevamente.
-¿Qué pasa si no quiere hablar contigo?-le pregunta su amigo nuevamente.
-No lo sé.
-¿Qué demonios sabes?-pregunta su amigo, insistiendo.
-¡No lo sé! ¡Nada, no sé nada!-explota el mirando a los dos. Respira profundamente y aprieta los ojos.- Lo lamento.
-Está bien, no queríamos presionarte-dice la morena dándole un codazo al rubio.
-Creo que debiste pensar mejor esto-dice el amigo, la morena lo fulmina con la mirada.- ¿Qué? Es verdad.
-Solo cállate, Harrison-le dice la morena.- Tom.- él la mira.- Todo estará bien.
-¿Y cómo, exactamente?-pregunta él. La morena abre la boca y luego la cierra, hace una mueca.
-No lo sé-susurra ella, el rubio bufa.
______
Horas después de levantarme, me encuentro con Martin en la playa, tomando sol luego de nadar un poco entre las olas.
-Creo que no podrás sacarme de tu casa, Tintin-le digo bromeando.
-Creo que yo tampoco quiero irme-dice el riendo. Su teléfono suena, y se concentra en la pantalla, su expresión es extraña.
-¿Sucede algo?-le pregunto apoyándome en mis codos y levantando mis gafas de sol.
-Oh-dice el, sin prestarme atención.
-¿Tintin?-le pregunto, el me mira. Jamás había visto su cara así, es una expresión que, durante todos estos años de amistad, jamás vi en él.- ¿Qué pasa?-pregunto sentándome sobre la esterilla.
-Yo…-Martin no sigue hablando, no logra articular ninguna palabra, y sus ojos se fijan detrás de mí. Tres sombras nos cubren parcialmente del sol, tres personas.
Me volteo sin entender nada y los miro. No logro distinguir quienes son, estoy un poco encandilada por el sol. Miro nuevamente a Martin sin entender nada.
-______-escucho detrás de mí, es su voz. Pero no puede ser. Miro con la boca media abierta a Martin, giro lentamente hasta mirarlos. Una de las personas ha tomado un paso adelante. Coloco una de mis manos en mi frente para cubrir el sol y ver mejor.
No puede ser. No es posible. ¿Cómo? Y más importante, ¿Por qué?
-T-tom-susurro.