Narra Alex Eran las ocho de la mañana y aún no tenía noticias de mis hombres, la verdad esto me ponía los nervios a flor de piel, me doy una ducha, me cambio mi ropa y bajo a la sala para comenzar a desayunar — ¡Nana! ¡Nana! — La llamo — ¡Dime mi niño! — Me sirve mientras que me regala una sonrisa, esas sonrisa que me trae un poco de paz, pero a la vez arrepentimiento ya que le grite nuevamente esta mañana — ¡Disculpa nana! pero estoy intranquilo al no tener noticias de ella y de mis hombres- Tomo un vaso de jugo para luego mirarla fijo, sabía que ella tenía cosas que contarme o quizás algún consejo que querría darme. —No te diré nada Alex, me sentare a desayunar contigo, así no te pones más nervioso de lo que ya estas— Me empiezo a saborear lo que tenía en frente, una pieza de f

