Una noche de Placer

1055 Words
Han pasado dos horas, supongo que... todavía estoy sentada aquí, después de beber, sin rastro de Katia, decidí volver al bar, pedir una botella de vino y simplemente sentarme en el bar. El chico me miró, se acercó —Creo que tu amiga te ha dejado — Expresa — ¡Ok, si creo que sí! — Le contesto, — ¿Me puedes dar otro vaso de la misma bebida? — Indago —¡Por supuesto! Ya vuelvo— Lo veo alejarse. Unos minutos más tarde, regresó con la botella — ¡Mi nombre es Cristóbal ¿Cuál es tu nombre?! — No veía nada de malo presentarme — Me llamo Rubí— Me sonríe el chico — ¡Lindo nombre! —Termina diciendo. Después de esto, comencé a beber y sigo recordando mi pasado o mi tortura pasada. Sentí a un chico mirándome inclinado hacia la barra, sentado a mi lado, pidiendo whisky de la roca, obviamente todavía mirándome. No sé si coqueteé con él porque estaba bajo el efecto del alcohol o porque es muy guapo, pero su actitud es un poco misteriosa, tal vez esto es lo que me atrajo. Se me acerca con esa mirada seductora — ¿Estás bien? — Mi respuesta es, — ¿Por qué no lo estaría? — Seguido le doy una sonrisa. «¡Este chico es tan guapo!» Después de eso, el chico guapo me invita a bailar, estoy de acuerdo, bajamos y nos ponemos a bailar. Para ser honesta, tengo que expresar que baila muy bien, hemos bailado así durante mucho tiempo, cuando suena la música lenta, me agarra y me pega más hacía él. Sentí su cuerpo con una incomodidad. Parece que nadie estaba en esta pista de baile, solo estábamos los dos bailando como si estuviéramos saliendo, no obstante luego me digo a mí mismo la tremenda estupidez que imaginé con un hombre que ni siquiera conozco. Cuando vuelvo de mis pensamientos mi cara ligeramente hacia la suya, se acerca a mi oído — ¡Vamos a un lugar más tranquilo! —Cuando escucho para ruborizarme — Si me ayudas porque si me dejas ir me puedo caer aquí mismo — Confieso — ¡Claro que te ayudo! — Llegamos a su carro con mucha ayuda, me metió en él y se dispuso a conducir. Sentí que me daba vueltas la cabeza, llegamos y me retuvo por la cintura, entramos a un hotel que cierra la puerta con los pies mientras me sujeta por la cintura. Me inundó su aroma, todo lo que quería era estar en su pecho de esta manera mientras se acerca a mis labios y comienza a besar con tanta pasión que no pude resistir, a la velocidad con la que el beso Fue creciendo, comencé a sentir un calor en todo mi cuerpo. Nos separamos un poco por falta de aire y luego seguimos besándonos. Para cuando me di cuenta de que ya estaba semidesnuda en la cama, cuando lo veo comienza a desvestirse, a colocarse encima de mí, mis ojos reposa sobre su escultural cuerpo — ¡Me gustas desde el primer momento en que te vi en esa fiesta! No respondo a ninguno de sus comentarios, cuando en ese momento ya estaba dentro de mí, es cuando recordé que aún era virgen se detiene y dice — ¿ERES VIRGEN? — Con voz sorprendida. Dicho esto, solo asentí con la cabeza, mientras que mi corazón latía con tanta furia, cierro mis ojos mientras que tomo con mis manos las sabanas y las aprieto — ¡No te preocupes, lo haré lentamente para que no sufras tanto! En este momento sentí un dolor que me hace gemir al punto que hace que me arquee el cuerpo mientras que siento sus besos entre mi cuello, sentía que con toda mi fuerza tomaba las sabanas, pero luego pasa con el tiempo lo que comienza a moverse más rápido mientras me besa y acaricia con pasión. Cuando lo pongo debajo de mí — ¡Es mi turno! — Me observa con cara de sorpresa. Seguido de esto empiezo a moverme más rápido cuando me dice — ¡No puedo resistir más! — Por un lado, sabía que esto estaba realmente mal, pero por otro él me hace perder mis sentidos — ¡Hagamos juntos! — Después de esto me acuesto alado de él, me quedo dormida por el agotamiento, sin mencionar los mareos. Al día siguiente me desperté con un dolor de cabeza de esos que ni siquiera podía yo sola. Cuando levantó las sábanas y me veo desnuda, mis ojos se abren como platos, empiezo a recordar todo — ¡Por Dios que he hecho! — No podía creer lo que había hecho. Yo le había dado lo único que era precioso para mí que era mi virginidad y lo peor que a un hombre que ni siquiera sé su nombre, me vestí y salí de ese lugar fui a la recepción, me presento ante la mujer de ese lugar — ¿Cuánto es la noche? — Inquiero para pagarla — ¡Lo siento señorita, el hombre ya pagó antes de retirarse, sin embargo, le dejo esta tarjeta! — Me pasa un sobre, la agarro y sin leerlo o ver lo que tenía ese sobre me retiro. Tomó mis llaves, abro la puerta y entré a mi departamento, me voy a dar una ducha, aún no había asimilado la locura que había cometido, luego me voy a trabajar sin tomar primero un analgésico para que pase este dolor de cabeza. Llegó al trabajo y yo comienzo mi día como todos los días, pasan las horas. Cómo todos los días únicamente espero que termine porque no me sentía bien. Hoy comenzaría mi curso de defensa personal, cuando termine aquí me iré a descansar para poder estar bien de cara al curso. Faltando unos minutos para terminar mi trabajo, llega Katia — ¡Fui a buscarte y ya no te encontré! — La miro, me digo a misma «¡Si supieras que fue lo que he hecho!» —Te cuento los detalles otro día ya me voy a descansar, ya que estoy agotada— me excuso, me retiré a mi apartamento, entré y me fui directamente a dormir, solo quería cerrar mis ojos, ya que no lo he hecho aún.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD