Mientras duermen plácidamente, los sentimientos de Lesley hacia Bryan se hacen latentes, Lesley entra en su empresa por la mañana temprano, con un café humeante entre sus manos. Después de dar a sus empleados los buenos días, camina hacia adelante y abre la puerta de su despacho, pero al entrar en su oficina, lo primero que ve son los zapatos de Bryan sobre la mesa. —Holaaa, cariñooo —la saluda nada más entrar, con uno de sus cigarrillos entre los dedos. —¿Bryan? ¿Qué haces tú aquí? —pregunta extrañada, ya que desde que se fueron a vivir juntos, Bryan perdió su puesto de trabajo. Bryan la mira y sonríe, después se pone en pie y se acerca a ella para oler su cabello. Al ver que Lesley sigue de pie parada sin decir nada, cierra la puerta de golpe y de un manotazo tira el café de Lesley

