DIECINUEVE Josh corrió la silla para Angie y la acercó a la mesa. Se sentaron en la misma mesa del mismo restaurante al que habían ido antes. Una vez más, se les había dado un trato preferencial cuando habían llegado. El camarero trajo dos menús y se fue después de tomar su orden de bebidas. —¿Qué te gustaría? —preguntó Josh mientras repasaba el menú. —¿Ostras? Eso me parece bien. —Puaj, blanda y viscosa. —Josh frunció el ceño. —No cuando se fríen. —Igual no me gustan. —Mmm, tú te lo pierdes. Son deliciosas. —A Angie no le importaban sus preferencias. Ella amaba las ostras. El camarero le trajo a Angie un vaso de té helado y a Josh un Martini. —La señora comerá las ostras fritas —anunció Josh—. ¿Ensalada de repollo? —le preguntó a ella. —Sí, por favor, ensalada de repollo con las

