El restaurante que él había elegido era muy elegante y contaba con nada menos que tres estrellas Michelin. Tenía amplios ventanales enmarcados por finas cortinas y candelabros con velas reales encendidas en las paredes. Los clientes estaban elegantísimos. Por suerte Regina no desentonaba: llevaba un conjuntito de Chanel con blusa sin mangas y una faldita escocesa verde y azul, con una chaquetita verde de manga corta. En los pies, unos zapatos azules con tacón de 8 centímetros, que según Jacques era la altura mínima para estar al lado del príncipe. También Quarin vestía de azul, con un elegante traje de chaqueta y pantalón. «¡Cómo envidio a las mujeres en verano! La moda nos obliga a los hombres a cubrirnos demasiado, ¡incluso cuando hace calor!» «En cambio, la moda pretende que noso

